Esto va viento en popa, mis padres se están aplicando bien.
Una vez hechas todas las mochetas a nivel hay que igualarlas con mortero. Aquí vemos al papa hincando riñones.
Una vez hormigonada la cimentación, sacamos los niveles gracias al nivel láser. Aquí están Javito y Julián marcando el nivel sobre las varillas.
Pusimos la primera hilada de bloque sobre la cimentación y es ahora cuando hay que hacer mochetas para dejarlo ya hecho a nivel.
A la vez que mis padres trabajan yo voy haciendo lo que puedo, en este caso quitar la corteza. Por desgracia he descubierto termitas en la parte del tronco pero bueno, ese es un mal que solucionaremos más adelante.

Una vez decididas las dimensiones cavamos la zanja para la cimentación y pusimos la ferralla. Dos varillas de corrugado recorriendo todo el círculo. Aquí mi sobrino Iago inspeccionando la obra. Un sol.

Una vez estuvo todo el espacio limpio fuimos colocando bloques para
visualizar las medidas de la planta y decidir si más grande o más
pequeña. Al final lo hemos dejado de este tamaño.

El primer día empezamos mi madre y yo con las hazadas a desbrozar y cuando tuvimos limpio todo el espacio, Javi pasó la mula y aró toda la zona.